Hyperblanco

Hyperblanco: the white is cracking!

La exploración del blanco se da a través de procesos creativos dentro del arte, y de la experimentación propia para la creación de obra artística. Analizando su naturaleza, se entiende que al ser concebido por la mezcla de luz de diferentes colores; con esto entendemos que el blanco no es solamente blanco, sino amarillo, azul y rojo en una mezcla perfecta, llena de color. Esto se contrapone a la vez a la concepción de pureza o limpieza del blanco, al ser este mismo ¨ sucio ¨ por nacimiento. El blanco se crea con una cantidad específica de color, cada uno con una carga simbólica especifica, que, indirectamente, también conforman el blanco. Entonces queda, que el color blanco esta conformado por pasión, ira, enfermedad, alegría, lealtad, piedad e inteligencia. Igualmente, enfrenta una concepción semiótica del blanco. Siguiendo la línea de creación de blanco y análisis de las fuentes para crearlo, se desarrollan distintos procesos y cada proceso nos dice que el blanco esta conformado de un ¨ todo ¨, Siendo esta la base, al emplear diversos procesos de creación de blancos, nos lleva a diferentes blancos. Dichos procesos son sujetos de términos altamente significativos para mi creación del blanco. Estos son la repetición, la obsesión y la saturación. Ésta investigación se enfoca en diversos blancos, para llegar a la creación de un Hyperblanco. Tomando en cuenta el hecho de que el blanco por naturaleza no es puro, ni es limpio, el Hyperblanco es un conjunto de blancos simbólica y físicamente frustrados. El Hyperblanco es la prueba de la frustración, Y la creación de cada pieza desarrollada bajo esta premisa, es la personificación del Hyperblanco.

El Hyperblanco se explica como amalgama saturado que se obtiene después de coordinar diversas definiciones de blanco concebidas bajo aspectos culturales, científicos, espirituales, religiosos, socioeconómicos, ficticios e interraciales entre otros. El hyperblanco entonces es un blanco en una saturación de blancos llevándonos a un blanco mucho más blanco que el blanco. Realizo un ejercicio que inicia en Repetición, de la constante de una unidad llegamos a la Obsesión, la intensión de perfección, de alcanzar algo especifico. Siendo aún parte del ejercicio nos encontramos por consiguiente con la Saturación; todos estos elementos constan los pasos para finalmente llegar al Blanco. Se toma como premisa el hecho científicamente comprobado de que el blanco es luz, y ésta se produce gracias a la fusión de los colores primarios – rojo, azul, amarillo – ó de los complementarios – naranja, violeta, verde – que igualmente se producen los segundos por la fusión de los primeros en pares entre sí. Siendo esta la base de la investigación queda dicho que ¨ el blanco no es ‘nada’, el blanco es la conjunción de un todo ya que la luz y los colores que produce y de los que se produce, se encuentran en todo nuestro alrededor.¨ Tomando en cuenta que el blanco es el resultado de un todo, lo que se busca es un medio diferente de llegar a éste. Con esto me refiero a regresar a el ejercicio que se sugirió en un principio. Bajo un proceso de Repetición que se convierte en Obsesión que llega a ser una Saturación y así por medio de estos tres elementos llegar a un Blanco, un blanco lleno, saturado, obsesivo y repetitivo.

Tomamos la repetición como una consistencia visual, retórica, imitativa y en muchos casos inconsciente. Réplica, duplicación, ritmo, circularidad ad infinitum, eterno retorno, repetir por placer de repetir en la producción artística, toma un papel sumamente valioso. La repetición puede surgir como acción, como silencio o por medio de la palabra. A su vez, cada acción se convierte en ¨ unidad ¨ y su continuidad es lo que conforma un ‘loop’, que bajo un proceso compositivo se va conformando un acabado de pieza. El fenómeno de la repetición se adquiere generalmente bajo el carácter de hábito y no por naturaleza, es decir, los hábitos son el principio intrínseco de los actos del acto repetitivo. En el ámbito conceptual de la producción artística, existe la relación hábitos-actos-producción. Repetición desde el comienzo de las cosas, desde el mismo origen del hombre y del arte. Si hay un ámbito donde la repetición es una característica fundamental, este ámbito en nuestra cultura pertenece al arte. El arte y quién hace la obra de arte, presentan implícita y explícitamente una tendencia a repetir. Podemos estudiar, perseguir cronológicamente las repeticiones y sus presentaciones en la obra de un artista. La repetición acarrea consigo mismo la problemática del tiempo, del acontecimiento que es previsible después de las primeras experiencias, donde en el principio emergió como expresión inédita. Los móviles de la repetición son el placer y la apropiación de lo estético. La repetición es visible en la obra, en la duplicación de símbolos, formas, personajes del arte visual, así como en los mitos y la literatura. Y para que la repetición no se transforme en fuego fatuo, para que no se agote y entre en lo idéntico absoluto y se transforme en aburrimiento, debe ir acompañada del juego de la creatividad que agregara algo diferente a la repetición. Los espacios, las zonas, los lugares donde el placer se repite son en los espacios culturales; Los artistas repiten símbolos, colores, escenas, afectos, temas. La búsqueda del cuadro total es precedida de innumerables repeticiones jalonadas por el gozo y el placer. Muchos no abandonan un tema hasta sentir que no da más, que no hay un rendimiento suplementario. Son repeticiones creativas que consecutivamente siendo parecidas son también diferentes. Al contrario, la repetición compulsiva se caracteriza por una negación de la creatividad del sujeto, transformándose un una sensación de futilidad. La expresión de la repetición puede ser utilizada en la dirección de un apropiamiento estético, en busca de un conocimiento. La repetición de las formas también alcanza desde luego a la narrativa. En el arte la repetición es incesante y se extiende y atraviesa como una punta de lanza todos los horizontes culturales. Al observar, contemplar, co-sentir las obras de innumerables artistas, que repiten un motivo, una escena, una fantasmagoría, una serie de configuraciones es posible afirmar que en esa repetición también surge la diferencia, lo inédito, la partícula que hace la diferencia, razón por la cual, no pocos persiguen el cuadro, el poema, la frase, la obra, la ecuación, que siendo iguales son diferentes.

Octavio  Paz lo ha dicho así: “El artista vive en la contradicción. Quiere imitar e inventa, quiere inventar y copia. Si los artistas contemporáneos aspiran a ser originales, únicos y nuevos deberían empezar por poner entre paréntesis las ideas de originalidad, personalidad y novedad: son los lugares comunes de nuestro tiempo”. Se podría decir que se tiene una fase de espejo, en la que en algún punto todos nos constituimos dentro, que se determina como una estrategia de repeticiones, en la que duplicamos la realidad en nuestro interior. En cuanto a creación de obra de arte se refiere se maneja una repetición de la realidad pero con elementos e instrumentos propios, expresándola a su manera. El arte trata de crear un mundo propio, de inventar una realidad para luego colocarla en el plano imaginario. Es, en este sentido, muchas veces una repetición del trabajo del artista. Es decir, el artista se repite a si mismo y a su obra dentro de si mismo y dentro de su obra.

Regresando a la noción de unidad, el trabajo de infinidad de artistas, maneja la unidad, esta el ejemplo de Warhol, sosteniendo como unidad una imagen, que se reproduce cientos de veces. Paul Pfeiffer usa la repetición como una herramienta estética en sus videos, los cuales fungen como unidad, mostrando siempre un eterno ‘loop’, o secuencia continua con imágenes tomadas del que manejan los Mass media. Ellen Gallagher emplea la repetición para estructurar las acumulaciones de infamación visual e imágenes que ella incluye en sus pinturas e impresiones. Maneja como unidad un personaje, o una imagen y la transforma como va creando sus collage.

Bajo la premisa de la repetición se desarrolla principalmente mi búsqueda del blanco; tomando de base la unidad, la intención o mentalidad del artista, su objeto de arte, y sus comportamientos repetitivos dentro y fuera de su producción En mi búsqueda por el blanco siempre ocurre una repetición. En la búsqueda del blanco dentro de mis piezas ocurre la repetición, por ejemplo en la pieza del piso ( se explica detalladamente le proceso de creación mas adelante) el mismo acto de tomar la hoja de papel y colocarla de determinada manera se vuelve repetitivo, y la constante lo vuelve inconsciente en algunas ocasiones. El seguir y seguir con las hojas en el piso, saturándolo, pero creando diferentes capas, siempre de la manera más minuciosa se torno un tanto obsesivo en el proceso. Prohibiéndome el cometer un error y ensuciar el papel en el piso. Pero la obsesión de mantenerlo limpio tiene un fin aun obsesivo, el de que cuando pase la gente lo ensucie, pero solo ya estando completo el piso. De esta manera entendemos que la repetición en una creación del blanco es indispensable para alcanzarlo, el objeto que se toma como unidad, ya sea físico o conceptual como constante se convierte en obsesión, la costumbre nos conduce a la necesidad, En la búsqueda del blanco y del Hyperblanco, la repetición es objeto clave de estudio, ya que el hyperblanco se conforma del acto repetitivo de el uso de blancos.

Lo que no se alcanza se puede convertir en obsesión. Al buscar el blanco, la obsesión es un hecho. Pero mi caso no es el único. Dentro de la historia del arte hay muchos ejemplos de esto. De hecho, la obsesión ha sido por mucho tiempo una de las marcas de autenticidad de los artistas. Muchos músicos se han confesado como compulsivos, desde Mozart hasta Trousersnake; no es de sorprenderse que cuando se consideran tantas grandes composiciones, con un denso patrón de repeticiones, suenan como una manifestación auditiva de un comportamiento obsesivo compulsivo. En la moda, la obsesión transforma un elemento básico en un milagro de diseño. Una vez entendido lo que un hombro minuciosamente levantado o un listón en un puño detallado hace por una camisa blanca Martín Margiela, se comprende por que puede cobrar diez veces mas que el Gap. Directores de cine como Alfred Hitchcock, Martin Scorsese, Stanley Kubrick, o Howard Hughes (con sus botellas de orín) nos dan a entender que es ciertamente imposible crear una épica consistentemente excelente sin una mente obsesiva. En un primer encuentro con Hitchcock se ubica la secuencias de madres, el voyeurismo, sin vergüenzas encantadores y un fetiche por rubias cayendo por escaleras, hacia ríos y trenes, tomar brandy y el numero 13. Es evidente que se es parte de una manía. Hitchcock clama que el auto plagio resulta ser un estilo, pero el estilo puede rápidamente perder substancia y convertirse en una terrible serie de tics. Hubo artistas que individualmente persiguieron sus ideales obsesivos. Miguel Ángel, realizaba cientos de bocetos para lograr llegar a una simple línea, pero era perfecta, para el artista lo aparentemente insignificante es lo más importante. Y que la perfección no es insignificante. Entonces si la obsesión engendra esplendor, Francis Bacon, cuya obra completa ha sido recibida con enorme ovación debería ser nombrado el rey de la obsesión. Por ejemplo Velázquez en el tratamiento de la pieza Papa Inocencio II, carga un golpe visceral obsesivo. Se distingue un sentido visionario de frescura e introspección en sus primeros trabajos. Regresando y realizando un recorrido mas analítico, por otro lado Bacon, quien basado en la obra de Velázquez realizo también el retrato de Papa Inocencio X; tenia sus propias obsesiones. Torsos y rostros de frente a medias y retorcidos, gritos dentados, crucifixiones, el cadáver de res, el hombre en las habitaciones en penumbra, las cadenas de las persianas, los teléfonos, las fusiones y derretidos, tumorosos trípticos de amantes, sus preocupaciones simbólicas proliferan como genes mutados. Bacon insiste en querer decirte lo mismo una y otra y otra vez. Esto no resulta inusual, todos los artistas tratan y refinan sus temas y tópicos. De cualquier manera, obsesión resulta ser una herramienta para la evolución sumamente efectiva, y ahí resalta la ligera impresión de que Bacon quiera ser cambiado o alterado por, o por medio de, su arte.

Hans Bellmer por otro lado resulta ser un retrato perfecto de la obsesión a lo largo de toda una producción artística. En su preocupación y fascinación por niñas o jovencitas como objeto de su arte, coincidió con la idealización surrealista de la feme-enfant, una musa cuya asociación se da con planos duales de alternancia u otredad. En algún momento Bellmer escribió “valía la pena todo mi esfuerzo obsesivo, cuando estando en medio de el olor del pegamento y moldes mojados, la esencia de todo eso tomaría la forma y se volvería un objeto real para ser poseído”. Bellmer se dio a la tarea de construir una joven artificial con las posibilidades anatómicas…capaz de re-crear las alturas de la pasión incluso para inventar nuevos deseos y pasiones. Los pliegues rosas, la metáfora de Bellmer para los genitales femeninos, especialmente infantiles, siempre intocables e inalcanzables para él, se convirtieron en un recurrente tema en sus dibujos y pinturas. En si, el cuerpo femenino era su obsesión. La obsesión, en la creación artística o en una cotidianidad, por naturaleza y por consecuencia nos lleva a la saturación.

Los objetos artísticos son trampas lógicas que utilizan medios racionales, de un alto grado de saturación, para volverlos contra el propio marco racional. En este sentido, el concepto de saturación no se opone al de sencillez, sino que ambos pueden ser compatibles, tal como se exhibe en la práctica de algunas de las vanguardias contemporáneas. En estas, se describe la densidad en función de la continuidad de caracteres ordenados de tal manera que entre cada dos hay un tercero, lo cual permite compatibilizar el alto grado de saturación y la simplicidad aparente que muestra la unidad. En términos de saturación, se puede tomar brevemente como base de estudio el Barroco como vanguardia. El Barroco pone en ejercicio la relación verdad-belleza, llevando hasta el limite la efectividad estética a través de la saturación en la que el propio juicio queda bloqueado y, por consiguiente, el proceso racional suspendido en un interminable ejercicio. Resulta irónico, y cuando menos paradójico que una culminación a partir de la saturación de referencias lógicas y formales, conlleve a su vez un fracaso o ineficacia lógica. Dicha saturación es condición necesaria de un éxito, su efectividad estética, la cual a su vez determina la apertura a un nuevo concepto de experiencia, la experiencia del arte. En este sentido podemos hablar de un éxito de la estética a expensas de un fracaso de carácter lógico, semántico y pragmático, y ello se hace evidente tanto en el Barroco como en algunas de las vanguardias de los siglos XIX Y XX. Si hablamos de saturación o densidad en las posibilidades del arte contemporáneo o simplemente de una exageración escenográfica simbólica en directa relación con la información de una obra de arte, no podríamos alcanzar a cubrir ni la mitad de lo que sucede en las instalaciones de Miguel Ventura. Saturación es poco; parece que el espectador se transformaba en un estorbo, en una determinación demasiado organizada como para coexistir la obra y la audiencia en un mismo espacio, no solo resignifica, sino que, en un gesto muy propio de la sobre modernidad que fusiona hastío primer mundista y necesidades de las sociedades en desarrollo, se apropia de la cultura post media en la construcción de un imaginario horror vacuo.

En una serie de asociaciones que van desde el tratamiento experimental de las ratas en claro vínculo con la ingeniería social que anticipa y estudia el comportamiento humano, hasta la reconstitución y reciclaje de imaginario Nazis, se adentra sin ninguna cautela en la cultura de las opciones infinitas. Las múltiples capas de saturación y las acciones realizadas con coros, ratas y disfraces varios, así como el laberíntico recorrido que propone, despliegan una gama de sensaciones. En la investigación y búsqueda del blanco, la saturación nos habla del blanco agregado a los objetos o términos para irlos aclarando y llevarnos a un blanco definido, por alguna base. La saturación también habla de la incapacidad de conocer un alto en los procesos de creación, ya que la repetición convertida en obsesión, no nos deja una mentalidad consciente de límites.

Ahora, el hecho de que la investigación se inclina a un blanco físicamente abarrotado, no significa que dicha preferencia, niegue o desmienta las otras connotaciones dadas al color blanco, es decir, se contemplan y se aceptan – por experiencia propia – las nociones poéticas de la representación de la nada, del vacío, la ausencia. También, se mencionan todas las posibilidades interpretativas de dicho color. A lo largo de la investigación se le da una lectura distinta al blanco, no sólo de vacío o totalidad, sino que se contemplan como fragilidad, pureza, asepsia, sabiduría, resplandor y divinidad.

El blanco es indudablemente el color con la mayor carga simbólica y cuenta con una gama de interpretaciones contextualizadas a un entorno, a una idea, una cultura o un individuo en específico. Es por ello que la idea del Blanco me intriga, me llama de manera obsesiva. La meta siempre será llegar al blanco, a la limpieza, a la pureza, a la memoria, a la paz y el eterno descanso. Le tememos tanto a la penumbra que nos negamos a apagar esa luz que el blanco simboliza. Si juntamos todos los diferentes blancos creados, bajo determinados procesos, todos diferentes, todos serán parte del ejercicio de Repetición, Obsesión y Saturación.

Es decir, la creación de dicho color bajo procesos culturales se convierte en tradición, lo cual se convierte en una constante periódica determinada que trasciende de generación en generación en determinada localidad, o cultura. Un proceso más personal o individual, sería el personaje obsesivo compulsivo – que en muchos casos son sujetos de arte, ya sea envueltos en un proceso de creación o estudio dentro del arte – que buscan una asepsia, saturando su cotidianidad y talvez logrando un blanco, lo que llegaría a variar serían las tonalidades, debido a la naturaleza de cada creación de blanco, el blanco puede llevar un mismo proceso, sin embargo un resultado variado en cada intento. Ya que el cuerpo humano siempre sostendrá un margen de error. Otro factor que influye en la búsqueda del blanco puro es que los blancos que se producen siempre tienen inclinaciones a su contenido de saturación. Es decir, hay que tener siempre en cuenta existe el blanco con inclinación a los colores cálidos y también el blanco con inclinación a los colores fríos. Por lo tanto la creación de un color físicamente blanco, se deriva de una tonalidad especifica y se puede agregar tanto blanco que el color casi se desvanezca, pero llega un punto en que ambos pierden identidad y se convierte en un ‘color’ muy blanco, o en un ‘blanco’ con tonalidad determinada. Teniendo la mezcla de todos éstos ‘blancos’, blancos a su vez producidos a partir de la repetición, obsesión y saturación, cada uno a un ritmo y medios predeterminados; podemos decir que hemos creado un Hyperblanco. Esto es, un blanco mas blanco que el mismo blanco. Esta posibilidad se da, ya que hemos visto que el blanco siempre estará contaminado de alguna manera, pero seguirá siendo blanco, Vemos también, que la perversión de la concepción del blanco es que esté en si esta conformado por color. El Hyperblanco es la repetición de repeticiones, una obsesión de obsesiones, y mas que nada una saturación de blancos saturados.

El Hyperblanco, es en si una enorme gama de tonalidades de blancos. Apegándose a su naturaleza, por lo tanto el Hyperblanco resulta ser una realización imposible, ya que se crea de la obsesión y se queda como obsesión. Tomando en cuenta la noción de obsesión, la premisa es lo inalcanzable, por lo tanto el hyperblanco siempre contara con algún factor que lo frustre. Esta noción de Hyperblanco es lo que me llevo a la producción del las siguientes piezas. Todas las piezas que se describen a continuación tienen un contenido semejante en tanto a la ironización para demostrar la inevitable frustración del Hyperblanco, demostrando la naturaleza del mismo blanco.

Comenzaremos con un panel blanco de 4′ x 7 ‘ que contiene impresa la palabra ‘dirt’ de manera seriada y continua, las palabras son en blanco también, y solo el reflejo devela el mensaje, siendo que el espectador se debe se mover de cierta manera para percibir la pieza, ¿que nos dice esta pieza?, que tenemos varios blancos sobre blanco pero se ve frustrado por la ironización de la pieza al ser la palabra dirt la que inunde a el panel. El panel busca asepsia, de manera compulsiva, pero la naturaleza de la palabra no lo permitirá. (para ver las piezas mencionadas, véase seccion ¨hyperblanco the white is cracking¨ en la seccion WORK del indice de la pagina principal).

Se crearon dibujos del tamaño de una pared de habitación promedio, los dibujos fueron hechos sobre una tela blanca, que estaba aferrada a la pared blanca. El dibujo es igualmente blanco, cada capa mantiene una tonalidad distinta a la anterior; de nuevo, debido a la saturación que creo cada blanco, y por el material de cada blanco. El dibujo devela figuras de naturaleza fetichista, que igualmente se contraponen a una concepción pura y virtuosa del blanco.

La tercera pieza son 12 fotografías que muestran la imagen de una persona, dicha imagen se repite 12 veces, y en cada fotografía la imagen se va blanqueando, la secuencia lleva el proceso de repetición, obsesión – por ser imágenes con una connotación narcisista- y saturación y se termina con el blanco. De nuevo el contenido pervierte al blanco. En este caso se explica la blancura de la imagen, con un proceso fotográfico de esta manera. Cuando se realiza la toma de la fotografía con la cámara fotográfica, la lente se abre y el negativo queda impreso con la imagen. Al ser impreso varias veces el mismo negativo, la imagen se va blanqueando por la cantidad de luz que le va entrando. Siendo así que cada negativo tendrá diferente número de exposiciones y la imagen va saturando la fotografía y a su vez la secuencia.

En el suelo se colocaron cientos de hojas de papel color blanco con cierta transparencia, una sobre otra, se crearon capas de distintos grosores, creando así distintos blancos, distintas tonalidades, otro gran ejemplo de un hyperblanco, que en su creación amerita obsesión. El acomodo de cada hoja y la creación de cada blanco. Lo que mutila la ilusión de hyperblanco es cuando las personas caminan y ensucian tal blancura al pasar.

Por ultimo se crearon una estructuras escultóricas en forma de lo que conocemos como tómbolas, las cuales se sostiene en una estructura minimal, la peculiaridad es que dichas tómbolas no contienen nada en su interior, sino que se ven sujetas a verse como lienzos, ya que en sus paneles totalmente blancos, contienen dibujos igualmente blancos, pero creados por medio de rasgar la superficie de dichos paneles. Siendo este un acto creativo repetitivo y obsesivo. Ahora, la imagen se conforma por cada panel – una imagen igualmente contextualizada como fetichista o inadecuada con la percepción de un blanco común – lo cual hace que el espectador al querer ver la imagen en su totalidad deberá de interactuar con la pieza y rodarla, convirtiéndose el mismo en un mecanismo voyeurista por la imagen. La repetición y obsesión se ven parte de todo el mecanismo de interacción pieza- audiencia.

En todos los casos el Hyperblanco esta presente, la constante de un contraste voyeurista y contaminante sobre las piezas, De ésta manera queda concreto que el Hyperblanco se queda en ésta interminable pero satisfactoria obsesión. Con ello se inicia una última pieza conceptual dentro de la sección titulada blanco. Esta consta de interminables definiciones y explicaciones del blanco. Todas se refieren a un blanco, con bases distintas, con intenciones distintas, algunas congenian otras simplemente se repelen. Cada uno de estas definiciones de blanco crea un Hyperblanco, a partir de la imposibilidad de perfección del blanco, del blanco puro, del blanco absoluto.

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DANIEL MALPARTIDA, ¨ El placer de la Repetición ¨, Publicado simultáneamente en BS AS y Santiago. Rev. Actualidad Psicológica, Julio del 2003. N° 15

PAZ OCTAVIO, ¨ Corriente Alterna, Pág. 21. Siglo XXI editores.Mexico 1979

FERNANDO BOTERO, ¨ Violencia y estrategias de la repetición.¨ Anaconda, Revista internacional bimestral, No. 1, noviembre-diciembre 2005, Quito,Macshori Ruales Editora, Quito.

MOLLY FLATT, ¨the art of obsession¨ , 2007

SUE TAYLOR, ¨Hans Bellmer in the Art Institute of Chicago: The wandering libido and the hysterical body¨. Department of art history, The University of Chicago.Julio 2001

SOBRE CANTOS CIVICOS DE MIGUEL VENTURA, Espai d’Art Contemporani Castelló,Julio 2007

LUIS ALVAREZ FALCÓN, ¨ Saturación formal y efectividad estética: presupuestos en la teoría estética contemporánea. A parte Rei, revista de Filosofía, No 55 Enero 2008

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